Porsche Panamera Turbo

Desde Miami (Estados Unidos) – El auto que es una verdadera rareza en la Argentina, pasa casi desapercibido por las calles de Miami Beach. Aunque hay excepciones. Incluso en un tráfico plagado de Corvette cromados, Ferrari doradas, McLaren fucsias y muscle-cars de todos los colores, nunca falta el petrolhead que identifica la novedad a la distancia: ese auto que todavía no había visto en las calles de su ciudad.

La segunda generación del Porsche Panamera se lanzó a la venta este mes en la Argentina (ver equipamiento y precios). Se presentó hace un año en Europa y, en el mercado argentino, representa también una segunda oportunidad para el Porsche más lujoso.

El primer Panamera se presentó en en nuestro país en octubre de 2009, pero el contexto del país no jugó en su favor. Ese año, el gobierno de Cristina Kirchner comenzó a exigirles a los importadores de autos que compensaran los ingresos de vehículos al país con la exportación de productos locales.

Nordenwagen, importador de Porsche en la Argentina, reaccionó rápido con la exportación de vinos de la familia Pulenta. Pero después vinieron las restricciones a las importaciones, el cepo al dólar y el impuestazo interno.

Ante ese panorama, Nordenwagen optó por la estrategia más conservadora: se concentró en importar los Porsche más demandados en nuestro mercado (Cayenne y 911) y dejó para otra oportunidad el trabajo de instalar al Panamera como una alternativa entre los sedanes más lujosos. Por eso, desde su lanzamiento hasta hoy, sólo se vendieron 23 Panamera en la Argentina. Es una diferencia notable con las, por ejemplo, más de 500 Cayenne que se patentaron en el mismo período.

Las reglas en el mercado cambiaron y ahora son (un poco) más previsibles. Por eso, el lanzamiento de la segunda generación del Panamera fue anunciada como una gran novedad. Como si este modelo nunca se hubiera vendido en nuestro mercado.

Antes de su lanzamiento local, Autoblog manejó una semana en Miami el nuevo Panamera Turbo. La crítica completa se reproduce a continuación.

POR FUERA

Es inevitable. Cada vez que se habla de un Porsche que no sea el 911, surge siempre la palabra “purista”. Se refiere a los clientes más conservadores de la marca, que aún hoy no terminan de aceptar del todo la existencia de modelos como Cayenne o Macan. Rechinan los dientes ante su sola mención, sin tener en cuenta que -gracias a las excelentes ventas de esos modelos- Porsche sobrevivió a una crisis que la puso al borde de la extinción y la transformó en la automotriz más rentable del planeta. Es literal: nadie gana tanta plata con cada auto que vende como Porsche.

Desde luego, muchos de los llamados “puristas” nunca vieron con buenos ojos la llegada del Panamera: un sedán de lujo para cuatro adultos y con motor delantero, pero con una silueta que intentaba imitar al perfil del 911.

Hay que admitirlo: el primer Panamera era un auto de proporciones espectaculares -muy largo, muy ancho y bajísimo-, pero con algunos rasgos que no eran del todo armónicos. En especial, en el remate del portón trasero.

Con la llegada de la segunda generación, Porsche admitió haber escuchado los reclamos: “Fueron retocados y ajustados varios puntos”, informó la marca desde el primer párrafo de su comunicado de lanzamiento.

Antes, la parte trasera se veía pesada, con un extenso voladizo, demasiada chapa y una joroba sobre el techo. Parecía un intento de Shooting Brake, que no se animó a asumirlo del todo, como sí hizo Ferrari con la FF. Lo más curioso del caso: junto con esta segunda generación del Panamera, ahora sí se ofrece una variante Shooting Brake, el Panamera Sport Turismo. Pero esta variante todavía no está confirmada para la Argentina, así que volvamos al Panamera convencional.

El principal cambio en el diseño fue una corrección en la curva del techo, que ahora cae 20 milímetros más abajo en la parte trasera. También se achicaron los voladizos delanteros y traseros, para lograr proporciones más compactas. También se bajó un poco la altura del capot y se moldeó una trompa más afilada.

El nuevo Panamera no es más chico que el anterior, pero lo parece. Ahora sí: tiene las proporciones de un “911 de cuatro puertas”.

Lo curioso es que, al ver las cifras de las dimensiones, es claramente más grande que el modelo de primera generación. Mide 5.049 milímetros de largo (34 más que el primer Panamera), 1.937 mm de ancho (6 más) y 1.423 mm de alto (5 más). La distancia entre ejes ahora es de 2.950 mm (30 más).

El peso no varió. Con el uso más intensivo de aluminio en varios paneles de la carrocería, se mantuvo en dos toneladas.

La estética bien deportiva de esta versión Turbo se completa con llantas de aleación de 20 pulgadas (21″, en opción) y el espectacular alerón trasero retráctil. Este spoiler se despliega de manera automática a partir de los 80 km/h, pero también se puede accionar de manera manual: desde la tapa del baúl emerge un spoiler de tres piezas, que se despliega y se arma con la misma gracia de un Transformer.

POR DENTRO

El techo ahora es un poco más bajo en las plazas traseras, pero el Panamera sigue siendo un sedán de lujo con espacio suficiente para acomodar a cuatro adultos, con el máximo confort y doble techo panorámico, para que nadie sienta claustrofobia. Lo único un poco incómodo es entrar y salir del vehículo: está tan cerca del piso, que demanda algo de esfuerzo extra. Si tu espalda y tus abdominales no están en condiciones de afrontar esa leve exigencia, mejor optá por una Cayenne.

El tema es que, una vez que estás acomodado en el habitáculo, el nuevo Panamera es un vehículo mucho más lujoso y refinado que una Cayenne. Tanto los ocupantes de las plazas delanteras como los de las traseras tienen butacas deportivas individuales, separadas al medio por una consola de instrumentos.

El diseño del puesto de manejo es superlativo, con tecnología heredada del exótico 918 Spyder. En la consola central casi no hay botones, pero sí muchos comandos pintados y bien iluminados sobre una gran pieza de plástico negro de gran calidad y a prueba de rayones: es una pantalla táctil camuflada en el túnel central.

Con sólo tocar cada uno de los comandos dibujados sobre ella se activa una función y la yema del dedo recibe un rebote de feedback, muy similar al que brinda el teclado de un teléfono Samsung. Es una manera de confirmar que tu orden fue comprendida, incluso sin tener que sacar la vista del camino.

La información, el entretenimiento y el control del vehículo corren por cuenta de dos enormes pantallas digitales. Una es táctil y está en el centro de la plancha de instrumentos. Tiene 12,3 pulgadas y concentra toda la información del navegador, las cámaras de asistencia al estacionamiento, la climatización, el audio y el Bluetooth. Cuenta con sistema Mirror Screen, para espejar aplicaciones de dispositivos con Apple Car Play y Android Auto. Es decir, como en cualquier otro auto moderno.

Pero, como es un Porsche, desde ahí también se pueden programar y personalizar los diferentes modos de manejo, setear la velocidad de reacción del motor y la transmisión, cambiar la dureza y altura de las suspensiones y jugar también con la crudeza del sonido de los escapes.

La otra pantalla es el tablero de instrumentos detrás del volante. Ofrece información completísima sobre el estado de funcionamiento de la transmisión, la temperatura de los fluidos, la presión de los neumáticos, la velocidad, el consumo y datos resumidos sobre la navegación del GPS.

Como un guiño a los “puristas”, el Panamera conserva un excelente volante de diseño y tacto deportivo, con levas del cambio en aluminio pulido y la genial perilla para seleccionar los diferentes modos de manejo: Normal, Sport, Sport Plus o Individual. Lo mejor está en el centro de esa ruedita: al presionarla -sin importar qué programa tengas seleccionado- cambia de manera instantánea a Sport Plus y libera la máxima performance del vehículo. Es como el “Turbo Boost” de K.I.T.T (qué viejazo).

Cada vez que me subo a un Porsche de nueva generación, lo que más me sorprenden no son sus prestaciones. Vamos, es un Porsche: es obvio que será potente y rapidísimo.

Pero lo que no deja de llamarme la atención es la calidad superlativa de los interiores. Nadie obligó a Porsche a competir con Mercedes-Benz en materiales refinados y terminaciones de altísimo nivel. Y, sin embargo, este Panamera tiene una calidad superior a la de muchos sedanes de la Estrella.

Más allá de eso, no olvidemos que es un sedán con estética de coupé. Así que el baúl no deja de ser una cuestión importante: el Panamera no tiene la capacidad de carga de una Cayenne, pero los 495 litros son más que suficientes para cuatro pasajeros, aunque se pueden extender hasta 1.304 litros reclinando los respaldos traseros (por tercios).

SEGURIDAD

Tiene todos los airbags, controles y asistencias esperables en un auto de este segmento. Llega a la Argentina incluso con algunos gadgets que son opcionales en otros mercados.

Por ejemplo, el asistente de visión nocturna. Es una cámara de video térmica, que detecta la presencia de personas y hasta animales pequeños, como un perro. Las imágenes se proyectan sobre la pantalla multimedia con un alerta de peligro para el conductor.

No hay resultados disponibles de pruebas de choque realizadas por organismos independientes.

MOTOR y TRANSMISIÓN

Todas las mecánicas se renovaron por completo. En una primera etapa, el nuevo Panamera se ofrecerá en la Argentina con dos motorizaciones. El Panamera 4S viene con un V6 2.9 biturbo con 440 caballos de potencia y 550 Nm de torque.

Y después está el Panamera Turbo que manejó Autoblog, con un V8 4.0 birtubo con 550 caballos (30 más que el Panamera Turbo anterior) y 770 Nm de torque (70 más).

Las dos versiones se combinan con caja automática de doble embrague (PDK) de ocho velocidades y tracción permanente a las cuatro ruedas.

En otros mercados hay también versiones híbridas, que posiblemente se ofrezcan más adelante en la Argentina, como ocurrió con el Panamera anterior. La variante más sofisticada es la Turbo S E-Hybrid, con un V8 4.0 naftero y dos eléctricos, que entregan un rendimiento total de 680 caballos y 850 Nm. Es un sistema híbrido que aprendió mucho del 918 Spyder.

COMPORTAMIENTO

Ya sé lo que querés saber: ¿cuánto camina el nuevo Panamera Turbo? Bueno, acelera de 0 a 100 km/h en 3,6 segundos y alcanza una velocidad máxima de 306 km/h. Esto se logra a pesar de que pesa dos toneladas, pero gracias a que tiene una relación peso potencia de 3,6 kilos por caballo y un coeficiente aerodinámico de Cx 0,306. ¿Estás viendo muchos números tres y seis en este párrafo? No es casual: los ingenieros alemanes piensan en todo.

Esto son valores declarados por el fabricante y no fue posible probarlos en Estados Unidos. Hacía falta un permiso especial para llevarlo a una pista. Y una pista. Pero, después de manejar una semana el Panamera Turbo, no tengo dudas de que son ciertos.

Como ya dije más arriba, a nadie sorprenden esas cifras de prestaciones: ¡Es un Porsche Turbo!

Lo más asombroso es cómo esos ingenieros alemanes que juegan con los números lograron el equilibrio para que, un auto con prestaciones de misil, también se pueda comportar con la serenidad del más confortable de los sedanes.

Y es que, más allá del rugido que emiten los escapes cada vez que lo ponés en marcha, el Panamera Turbo se comporta en la ciudad como el más sobrio, discreto, suave y sosegado de los autos de lujo.

En eso juega un papel fundamental la tecnología, que se encarga de ponerle un bozal electrónico al V8 biturbo. Pero también es mérito de la excelente suspensión neumática: cuatro bombas de aire comprimido se encargan de regular en todo momento la altura de la carrocería y de absorber las imperfecciones del camino. Los neumáticos de perfil bajo no se padecen, aunque cuando el pavimento no es completamente perfecto todavía sigue llegando información clara y precisa al cuerpo acerca de dónde está pisando cada ruedas.

En calles y autopistas, el Panamera Turbo se comporta como un Mercedes Clase S con alerón retráctil. Pero lo más divertido es buscar caminos secundarios. No importa si están lleno de camiones. De hecho, es mejor aún. Son la compañía perfecta para disfrutar un auto con una capacidad explosiva para adelantar vehículos más lentos. La maniobra se resume a detectar el obstáculo, confirmar que nadie viene de frente y presionar ese verdadero detonador que es el acelerador: “¡púm!”, el camión ya quedó atrás.

La dirección, el chasis y los frenos de carbono acompañan a la perfección esa entrega brutal de potencia. Recién en esas condiciones comprendés por qué Porsche dispuso butacas deportivas para los cuatro ocupantes. Otro camión, agárrense fuerte, ahí vamos otra vez: “¡púm!”

Lo más recomendable es hacer todo eso en el modo de manejo Normal. Y, tal vez, presionar el mencionado “Turbo Boost” cada tanto. Los modos Sport y Sport Plus vuelven al auto muy nervioso y un poco incómodo: los cambios de marchas son más bruscos, se realizan a mayor régimen del motor y los rebajes hacen que tu cabeza pegue latigazos. Mejor dejar eso para un circuito.

En condiciones reales de rutas y autopistas, el modo Normal de este Panamera Turbo alcanza y sobra. Incluso de noche, gracias a los geniales faros tipo Matrix Led: son como un sol de medianoche.

Además, el auto logra todo esto con unos consumos irrisorios. Porsche declara una media de 9,3 litros cada 100 kilómetros, que no están muy lejos de los 10,1 litros que midió Autoblog en condiciones de uso real.

El eje trasero direccional merece un párrafo aparte. Este Panamera Turbo tiene tracción a las cuatro ruedas, pero también dirección en los dos ejes. Funciona así: por debajo de los 70 km/h, las ruedas traseras giran en sentido inverso a las delanteras (hasta 2,8 grados). Esto facilita las maniobras de estacionamiento y reduce mucho el radio de giro (fundamental en un auto de más de cinco metros de largo).

Pero, por encima de los 70 km/h, las ruedas traseras giran en el mismo sentido de las delanteras (hasta 1,5 grados). Esto hace que los cambios de carril sean más precisos. El auto se sienta más estable y la sensación al volante es la misma de estar manejando un auto mucho más ágil y compacto. Brillante.

CONCLUSIÓN

Por potencia y prestaciones, los rivales del nuevo Porsche Panamera Turbo hay que buscarlos entre los Mercedes-AMG E 63 y BMW M5. Por la calidad del interior, se ubica en ligas mayores: Clase S o Serie 7. Y, cuando se trata del impacto que genera su nuevo diseño, la experiencia en Miami deja en claro que puede ser tan llamativo como una Ferrari verde-loro.

El Panamera se ganó un lugar en aquellos países donde no alcanza sólo con tener un Porsche: también tiene que ser un Porsche lujoso, exclusivo y con detalles sibaritas.

En la Argentina, y Sudamérica en general, la Cayenne siempre lo superó en ventas, por el beneficio extra de un mayor despeje del suelo, que se adapta a la realidad de nuestros pavimentos imperfectos.

Pero donde la Cayenne no puede competir es en el comportamiento dinámico que ofrece este sedán con prestaciones de coupé. Es una exquisita máquina de altas prestaciones que, de paso, deja en claro que las SUVs todavía no son la única respuesta para quien busca un vehículo espacioso.

Ese es el rol del nuevo Panamera II: el 911 familiar.

Manassero Juan Manuel
Agradecimientos: Porsche Argentina, Porsche Latinoamérica y Legoland Florida

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El Porsche Panamera Turbo cuesta 380 mil dólares en Argentina.

Hay una versión 4S más accesible, por 340 mil dólares.

Viene de serie con suspensión neumática, para que todos los caminos parezcan tan bien pavimentados como los de Miami.

Creció en dimensiones, pero no parece. Lo que mejoraron (y mucho) son las proporciones y la elegancia de su dieño.

Interior híper-tecnológico, con ideas heredadas del 918 Spyder.

La consola central es una gran pantalla táctil.

Desde la pantalla multimedia central se comanda todo: hasta la apertura del alerón trasero.

El alerón tiene tres piezas y se pliega hasta ocultarse por completo (ver video abajo).

Volante deportivo, con la ruedita mágica del Sport Chrono, abajo a la derecha.

Nadie le pidió a Porsche que compita con Mercedes-Benz. Pero el Panamera tiene nivel de calidad Clase S.

Las butacas traseras son individuales, con comandos propios de climatización.

Techo panorámico doble, con cortinas.

Una semana con el nuevo Panamera Turbo en Miami: el “911 familiar”.